Somos para Vivir y Vivimos para Ser

Parábola del joven rico (Lucas 18, 18-30)

"18 Y cierto hombre prominente le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 
19 Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. 
20 Tú sabes los mandamientos:  NO COMETAS ADULTERIO, NO MATES, NO HURTES, NO DES FALSO TESTIMONIO, HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE. 
21 Y él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 
22 Cuando Jesús oyó esto, le dijo: Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme. 
23 Pero al oír esto, se puso muy triste, pues era sumamente rico. 
24 Mirándolo Jesús, dijo: ¡Qué difícil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezas! 
25 Porque es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. 
26 Los que oyeron esto, dijeron: ¿Y quién podrá salvarse? 
27 Y Él respondió: Lo imposible para los hombres, es posible para Dios. 
28 Y Pedro dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. 
29 Entonces Él les dijo: En verdad os digo: no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Dios, 
30 que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna."

Análisis creativo del texto:

El apego a lo material es lo que hace que corramos a contracorriente y que automáticamente desactivemos el sistema de dar y recibir mediante la luz del creador. Cuando activamos este mecanismo desde un lugar de escasez, es cuando vamos detrás de las cosas mundanas. Vamos detrás de los objetos que brillan, corremos y corremos para alcanzarlos pero una vez llegamos se nos ha olvidado lo más importante: el amor. 

Que el amor sea incondicional es el gesto más bondadoso que el creador ha tenido con la humanidad. Nos da tiempo para reflexionar, nos da tiempo para ser, y lo más importante, nos da tiempo para vivir. Los tres se complementan. Ser, vivir y reflexionar. Tres tipos de conocimiento que se experimentan día tras día, y que son circulares. Somos para vivir y vivimos para reflexionar. Cuando subimos bajamos y aprendemos, y cuando bajamos practicamos y reflexionamos.  Eso es amor. Amor para nuestra evolución. 

Por eso, vivir desde el amor es lo que nos salva de todo lo demás. Hasta de la falsa espiritualidad, aquella que intenta confundir a nuestra mente y se disfraza de amor, de cualidades que no existen. El orgullo se disfraza de "querer heredar la vida eterna" sin pasar por el desierto. Nos entra la tristeza porque no queremos "vender todo lo que tenemos para entrar al reino de los cielos". Y seguimos caminando pero...

Es como si hubiéramos llegado a la nada. 

Y es, en medio de ese desierto, en absoluta soledad, que después de 40 días y 40 noches nos damos cuenta del valor de no correr. Transformamos. El el concepto de correr cambia. Comenzamos la carrera hacia el lado contrario, cambiamos de dirección y corremos con mas fuerza sin esfuerzo. 

Corremos para dar. Corremos para compartir. Corremos para ser. Porque esa es nuestra única esencia, correr para ese lado. Somos para vivir y vivimos para ser. 

















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